¿Qué es y qué pasa en la Amazonía Venezolana?

José Félix Díaz Bermúdez

Se considera como la Amazonía venezolana la región principalmente ubicada al sur del río Orinoco, el principal del país, y que integra los Estados Bolívar, Amazonas, algo de Apure y Delta Amacuro, representando una extensión de 491,389 Km2, lo cual comprende el 50% del territorio nacional. La población de esta zona es el 8.5% del país pero alberga una de las mayores riquezas minerales de la zona que es abundante en petróleo pesado, hierro, diamantes, oro y otros.

Con el nombre de Amazonas -que integra toda ese inmenso territorio y forma parte de varios países Brasil, Perú, Ecuador, Colombia, Guayana Francesa, Venezuela-, existe al sur de Venezuela un Estado con una extensión de 183.500 Km2 que es el segundo con mayor importancia geográfica de esta Nación. La población del mismo es de 153.000 habitantes de los cuales el 60% es de origen indígena. En este Estado conviven un total de 21 pueblos aborígenes con su propia historia, cultura, tradiciones y costumbres, como son los Guajibo, Piaroa, Yanomami, Kurripaco, Baré y Yekwana.

Se considera la región amazónica como el territorio más antiguo de la tierra y se estima que data de unos 1300 a 1400 millones de años. Esta formado en su mayoría por grandes zonas selváticas, con abundante pluviosidad, suelos secos y sabanas húmedas. Su fauna es variada y rica en mamíferos, aves, reptiles y peces. Llanuras, serranías y montañas forman su asombroso relieve. Es un lugar exuberante.

Venezuela posee en esa zona ríos de importancia muchos de los cuales son afluentes del Río Amazonas, el más importante del planeta. Todo ello significa que existe un complejo sistema natural que armoniza diversidad de seres vivos animales, vegetales, aguas, que en caso de desarticularse o afectarse repercutiría en todo lo que es el equilibrio no solamente de la zona sino del planeta en general.

El clima y la utilización de agua dulce en caso de alterarse en el lugar implicaría un grave desbalance que comprometerá la vida y estabilidad de la poblaciones no sólo en ese sitio, mayoritariamente rural, sino de los centros urbanos próximos.

La cuenca del Amazonas tienes un total de 7,9 millones de Km2 y se considera la selva tropical más grande del mundo.

Dos factores, entre otros, hacen vital la conservación de la región amazónica para el planeta: en primer lugar, la absorción del dióxido de carbono que impacta de manera directa en el calentamiento global; en segundo lugar,  la generación del ciclo lluvioso por lo que contribuye en la termorregulación del mundo.

Según un informe sobre el cambio climático elaborado por la Naciones Unidas, las emisiones del CO2 en el año 2021 alcanzaron su nivel más alto en la historia, las mismas: «… aumentaron un 6% en 2021, hasta alcanzar las 36300 millones de toneladas, su nivel más alto de la historia, ya que la economía mundial se recuperó con fuerza de la crisis de COVID-19 y dependió gran medida del carbón para impulsar ese crecimiento…».

Un importante informe de la Organización Metereológica Mundial nos indica recientemente lo siguiente: «»Si no se detienen las emisiones, la temperatura mundial seguirá subiendo. El CO2 es un gas caracterizado por su larga vida y, por tanto, el nivel de temperatura observado actualmente persistirá durante varias décadas aunque las emisiones se reduzcan rápidamente hasta alcanzar el nivel de cero neto. Si ello se suma al calentamiento del planeta, el resultado será la proliferación de fenómenos meteorológicos extremos (como episodios de calor intenso, lluvias fuertes, derretimiento de masas de hielo, subida del nivel del mar y acidificación de los océanos) que entrañarán repercusiones socioeconómicas de gran alcance».

Como manera natural de contrarrestarlo, según lo señala Greenhouse Gas Bulletin (WMO): «Los ecosistemas terrestres y los océanos absorben aproximadamente la mitad del CO» y ejercen como reguladores que evitan aumentos de la temperaturas aún mayores». Ello evidencia la importancia de que se preserve la región amazónica.

Finalmente, de acuerdo a un informe emitido por el Sistema Económico Latinoamericano, SELA, en las regiones donde la deforestación en el Amazonas se realiza ya se están generando emisiones de CO2. En tal sentido, ya se ha evidencia que: «Las mediciones realizadas para la investigación incluyeron la Amazonia sudamericana en su conjunto -unos 7,25 millones de kilometro cuadrados- el equivalente a la extensión más grande que la de Europa Occidental. Pero el artículo reveló que la parte este (lado brasileño, con sus dos millones de kilómetros cuadrados y 30 por ciento de área deforestada) es la región de mayor emisión y menos absorción». Lo anterior obliga a detener la deforestación y la quema de árboles en ese lado y preservar la Amazonia de los otros países que la poseen.

La actividad extractiva de minerales, la tala y la quema, tal y como se está aplicando desde hace varias décadas en Venezuela y otros lugares, está generando un gran desastre ecológico. Rescatarla como parte de un programa general de protección del Amazonas es indispensable.

Venezuela es corresponsable de la preservación de la Amazonía.

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