¿Porqué sigo teniendo esperanza?

Cada día, todos los días, pasa algo que me hace seguir teniendo esperanza.  No lo busco.  Simplemente  está ahí.  Aparece.  Se evidencia.  Se hace sentir.  Ocurre.

Ayer, viernes 22 de noviembre de 2019, tuve la oportunidad de ir a un evento con el Maestro Juvenal Ravelo.  Artista plástico venezolano perteneciente a la corriente del arte cinético, el Maestro Ravelo nació en Caripito, Estado Monagas, en 1932. 

Me encontraba en una reunión de trabajo en una cafetería en Los Palos Grandes mientras caía un “palo de agua”, cuando entró una amiga, mojada y aterida, quien después de saludarnos, nos comentó que venía a un evento con el maestro Juvenal Ravelo.  Ella se fue a buscar el lugar de su reunión y mi colega y yo nos quedamos para terminar nuestro trabajo.  Cuando terminamos, seguía lloviendo a cántaros así que decidimos participar en el evento que estaba teniendo lugar en el local de al lado.

Cambiar de planes espontáneamente y dejarnos llevar por la corriente en ocasiones nos lleva a disfrutar de maravillosos e inesperados momentos.  Esta fue una de esas ocasiones.  

Tuvimos el honor de conocer personalmente al Maestro Ravelo y de ver un ilustrativo video sobre su obra y su concepto:  “El Viajero de la Luz Fragmentada”. El Maestro comentaba sobre las imágenes que aparecían en el video a medida que se proyectaba.  

Su obra permanece y trasciende.  Aún hoy, el Maestro sigue trabajando activamente para lograr la transformación de otros a través de su concepto, “el arte de participación en la calle” y su proyecto, “museo al aire libre”.  Gracias a este concepto, en el año 1975, junto con su comunidad, el Maestro Ravelo cambió la fachada de su pueblo, permitiendo que cada quien escogeriera los colores que utilizarían para adornar sus viviendas y comercios.  Junto con su comunidad, pintó las casas del Barrio Los Cerritos en Caripito, sus rejas, sus escaleras, sus espacios.  El pueblo creyó en su pintor.  Se organizaron brigadas, se consiguieron donaciones y se hizo un trabajo colectivo.  Nada impuesto ni a la fuerza.  Juntos celebraban la integración del arte a la vida de la gente.

Coincido con el Maestro Ravelo en que la condición humana del venezolano es difícil de encontrar en otras partes.   

Cambiar la fachada es solo el comienzo para permitir la transformación ulterior.  Una transformación mucho más profunda y permanente.  Debemos aprender a mantener lo que hemos logrado, a persistir, a adentrarnos en nuestra transformación y a no darle poder a nadie para que nuestros procesos se estanquen.

El maestro Ravelo sigue dejando su huella.  Sigue trabajando en pos del bienestar común.  Sigue colaborando con quienes, como los vecinos de los Palos Grandes y muchos otros en la ciudad, pretenden recuperar sus espacios, mejorar su entorno y lograr su transformación.

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