La unidad nacional

En nuestro pasado, muchas veces, a propósito de apetencias de los jefes, el país se fracturó muchas veces para justificar cada contienda y para sostener cada ambición

En momentos difíciles en los cuales se encuentra comprometido el destino de un país, en circunstancias en las que el pensamiento y la acción deben transcender a los inmediatos intereses cuando los bienes superiores deben permanecer, los líderes, los hombres de Estado, los ciudadanos ejemplares, los pueblos de significación y trascendencia aquellos dispuestos a vencer obstáculos considerables, deben convocar a la unidad nacional.

Ella generalmente se produce ante una necesidad, una urgencia, un acontecimiento relevante como un deber del patriotismo. No es privativa de un individuo o un sector, la unidad nacional puede demandarla un ciudadano, un dirigente, una institución; reclamarla un hecho, exigirla un momento de la historia, requerirse para enfrentar graves problemas y evitar el sufrimiento de un país.

En nuestra historia, Bolívar invocó la unidad durante la guerra pero también lo hizo ante las angustiosas contradicciones de la paz.

En nuestro pasado, muchas veces, a propósito de apetencias de los jefes, el país se fracturó muchas veces para justificar cada contienda y para sostener cada ambición. Nos formamos en el sobresalto de las revoluciones, de las divisiones, de los separatismos, los odios y las persecuciones. Pero al mismo tiempo, nuestros mejores momentos como pueblo lo han representado aquellos episodios en las cuales nos hemos encontrado y avanzado con objetivos importantes en torno a razones elevadas, generosas, dignas, nobles.

En nuestra experiencia democrática luego de la dictadura de Pérez Jiménez, la unidad nacional se expresó de manera categórica ante el país en el arduo y difícil proceso político del momento. El presidente Rómulo Betancourt entonces lo indicó: “… la unidad nacional que ayer contribuyó a erradicar la dictadura y a garantizar el tránsito hacia la constitucionalidad, se requiera ahora, con similar urgencia, para organizar el país sobre bases estables y justicieras”. Partidos políticos de significación como el Comunista, Acción Democrática, Unión Republicana Democrática y Socialcristiano Copei asumieron la responsabilidad y contribuyeron en su momento en la primera y fundamental etapa del rescate de la democracia.

No tenemos una fuerte y sostenida noción de lo que el Estado implica, la manera de conducirlo, de manifestarlo y de sostenerlo por encima de lo circunstancial. No tenemos la formación y certeza de lo que implica un gobierno, sus obligaciones, sus responsabilidades y cómo se debe conducir. Muchas veces las instituciones que deben representar al Estado y ejercer su autoridad legítima que dimana de la Constitución, se han subordinado a intereses parciales y políticos. El gobierno para la dirigencia parece ser lo prioritario; el Estado un ente abstracto y debe ser todo lo contrario.

La unidad nacional es necesaria cuando graves crisis exigen la concurrencia general en procura de sus efectivas soluciones. La unidad nacional se hace prioritaria ante amenazas significativas que comprometen la integridad, la conservación, la estabilidad de un país. La unidad nacional se hace indispensable cuando el país atraviesa convulsiones sociales, económicas y humanas, cuando los valores se trastocan y los objetivos esenciales no se alcanzan. La unidad nacional es urgente cuando el país ha perdido sus principios rectores, sus instituciones, sus libertades, sus derechos por acto externo o interno, por situaciones que alteran la convivencia y la integración de todos no obstante las legítimas diferencias.

Existen muchas razones para que Venezuela convoque la unidad nacional: el rescate de las instituciones; la defensa de la democracia; la recuperación de los valores; sancionar la corrupción; recuperar la credibilidad política; restablecer la economía nacional; escoger un liderazgo digno, honesto, competente, que le abra paso al país del futuro.

Tenemos retos e inmensas necesidades de cambio y de renovación para reconducir el país. Un país más democrático, más justo, más seguro, más desarrollado, más libre, más prometedor y para serlo debemos alcanzar objetivos fundamentales que sólo se logran con la unidad constructiva y sostenida de todos los venezolanos.

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