Fin de la Unión Soviética

José Félix Díaz Bermúdez

(Foto, El Imparcial, España).

Uno de los acontecimientos históricos más importantes del siglo XX, con proyecciones sobre el actual, es el fin de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y del gobierno comunista que se impuso a partir de la Revolución de Octubre de 1917.
Habían transcurrido 74 años de un dominio político, económico, social y cultural extendido en los territorios de Rusia, 15 países próximos y Europa oriental y con importante influencia a nivel mundial, conformándose de esa manera frente al modelo capitalista encabezado por Estados Unidos, un sistema de partido único basado en el marxismo que en etapas sucesivas pretendía alcanzar entre otros objetivos la Dictadura del Proletariado.
No obstante su fidelidad y trayectoria en el Partido Comunista, Mijaíl Gorbachov, Secretario General del mismo (1985-1991), encabezó un proceso complejo de reformas que al final no se pudo detener ante la firme aspiración de libertad en lo interno y los deseos de independencia de varios de los países integrantes en lo externo.
La URSS ameritaba cambios y se vislumbraban desde hacía tiempo las dificultades para su sostenimiento. Desde las acciones de: “Normalización” que consideraba Andrópov (1982-1984) para contrarrestar la desmoralización, la desestabilización, la crisis, Gorbachov propuso la: “perestroika o reestructuración, una política tendente a acelerar el desarrollo económico y social del país y a renovar todas las esferas de la vida”.
El planteamiento de una nueva política exterior por parte de la Unión Soviética hacia los países de occidentales democráticos fue un elemento esencial que contribuyó a variar los esquemas de las viejas y peligrosas amenazas y acciones de la Guerra Fría. 
El acercamiento entre Gorbachov y Thatcher (1984) abrió la posibilidad de nuevas relaciones entre los bloques. Una frase de entonces: “el hielo empieza a moverse” anunciaba la distensión.
Su estilo era mucho más cercano que el de sus predecesores y auspició un nuevo diálogo social sobre las transformaciones. 
Al analizarse a sí misma la sociedad soviética y su sistema se observó la profundidad de sus problemas, la necesidad de superar los controles y la censura de décadas.
Más allá de las batallas ideológicas entre el capitalismo y al socialismo propuso Gorbachov superar la vieja historia: “el choque de intereses sociales y políticos y las hostilidades nacionales, por incompatibilidad ideológica o religiosa” y la necesidad de: “introducir reformas democráticas básicas en todo el sistema de poder y de gobierno” (ONU, 1988).
La URSS se disolvió hace justo 30 años en un mundo que aspiraba ser libre y democrático.
jfd599@gmail.com

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