José Félix Díaz Bermúdez
En un momento singular de nuestra historia, cuando debemos elevarnos, unificarnos, reconocernos para enaltecer lo que Venezuela significa, acudimos nuevamente al nombre sagrado de Bolívar como inspiración superior, como mandato inexorable, del cual nos hemos alejado tantas veces, pero que hoy, más que nunca, nos resulta obligante, imprescindible, urgente para aspirar y sostener ejemplos y valores en un pueblo que ha luchado como ningún otro por la libertad.

Al evocarse como se ha hecho en estos días el noble gesto de la familia de Washington al ofrecerle a nuestro Libertador, por intermedio del general Lafayette, el Medallón con el retrato del gran fundador de la Nación americana, se aprecian las dimensiones de los hombres; la magnitud de los legados; la profundidad de los vínculos; la lección que la historia señala y que relaciona a las naciones más allá de sí mismas, y más aún sí han luchado por una misma causa y han sostenido los mismos ideales de bien y de progreso en un propio continente.
Pues sí, el testimonio de admiración y reconocimiento hacia Bolívar por parte de la Nación norteamericana, sus ciudadanos, sus prohombres, sus instituciones, sus gobiernos, ha sido general a lo largo de la historia y constituye un lazo que involucra en torno a ideales y a realizaciones a los pueblos que nos conforman.
(Primera Estatua Ecuestre en NY entre 1884 y 1888, imagen colección de fotografías y postales antiguas del Libertador del autor del artículo)

Entre los más representativos homenajes ofrecidos por los Estados Unidos a la memoria del Libertador Bolívar, a Venezuela en especial, y a las demás naciones nacidas de su gloria, se encuentran las estatuas ecuestres erigidas en fechas relevantes en dos sus ciudades principales: New York y Washington.
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En ambas urbes, así como en Virginia Occidental, Misuri, y Nueva Orleans y otras, han sido los propios presidentes de los Estados Unidos los que han encabezado tales ceremonias, lo cual ha enaltecido nuestro gentilicio así como el legado inmortal del más grande de los héroes de nuestro continente.
(Estatua Ecuestre del Libertador Simón Bolívar en New York)

La historia de la estatua ecuestre de Simón Bolívar en New York es muy representativa e, igualmente, la de su similar en Washington en virtud de su elevado simbolismo para Venezuela y para América Latina.
Con respecto a la primera, el proyecto se intentó concretar en el año de 1891 pero por defectos de la propia obra y las circunstancias que la rodearon no se pudo materializar. Posteriormente, empeñado el gobierno venezolano en exaltar la figura del Libertador próximas entonces importantes fechas patrias, en 1921, se inauguró el señalado monumento el cual se venía realizando desde el año 1919, a cargo de la destacada escultora norteamericana Sally James Farnham, una mujer de reconocido talento quien vino a Venezuela y estudió en detalle la imagen de Bolívar.
(Imagen de la Estatua Ecuestre de Bolívar en NY con su autora Sally James Farnham)

Sally James Farnham, una mujer autodidacta, “vital y creativa”, fue la primera realizadora de una obra sobre nuestro máximo héroe en un oficio que generalmente era dominado por los hombres. La extraordinaria estatua representó al Libertador a caballo, es una figura de bronce de unos 4.5 metros de altura colocada sobre una base de granito.
Entre los aspectos más notables de su inauguración, el 19 de abril de 1921, se encuentra que el discurso principal estuvo a cargo del presidente estadounidense Warren G. Harding el cual, en elevados términos, destacó la obra y trascendencia del Libertador Simón Bolívar.
(Imagen del presidente Warren G. Harding)

Su discurso apreció nuestras coincidencias históricas como pueblos, ocupando tanto Venezuela como los Estados Unidos: “…un lugar destacado en la historia del progreso humano”, interpretando el acontecimiento como: “una digna celebración de los triunfos de la libertad”.
El presidente Harding, de manera notable, supo establecer el paralelismo entre Washington y Bolívar en diversos aspectos, y consideró con agudeza la profunda lección que la vida de ambos representa ya que: “Cada uno fue llamado con prontitud a la construcción y administración cívica, la única forma en que los triunfos por los que los hombres se sacrifican y mueren pueden conmemorarse con los monumentos sobresalientes de las instituciones permanentes”.
Se pronunció en el acto el presidente de manera categórica a favor de la democracia, de la libertad, la construcción de la paz, y afirmó: “No es exagerado decir que de las liberaciones forjadas por Washington y Bolívar surgió el sistema constitucional republicano, un regalo de América a la humanidad. Nuestras constituciones son los modelos a partir de los cuales se forjan las leyes fundamentales de un mundo conquistado por la democracia. Ya sea que miraran hacia el Norte o el Sur, o si el faro era panamericano, en el Nuevo Mundo ardía la gran antorcha que iluminaba el camino hacia la libertad constitucional, y la esperanza se aseguraba con un ejemplo sobresaliente”.
Por su parte, de la misma manera, la estatua ecuestre del Libertador Bolívar en Washington representa en mi concepto un fraterno y auténtico homenaje y compromiso de los Estados Unidos a favor de la democracia en Venezuela, entre otras razones, por haberse escogido «ex profeso» el momento oportuno de su inauguración.
(Acto de inauguración de la Estatua Ecuestre de Bolívar en Washington, discurso del presidente Eisenhower, foto UPI, original colección del autor del artículo)

La magna obra, no obstante haber sido ofrecida por la dictadura de Pérez Jiménez a los EE.UU, no fue inaugurada en el momento previsto sino cuando superados los acontecimientos del 23 de enero de 1958, se estableció luego de elecciones libres nuevamente la democracia en Venezuela.
(Acto de Inauguración de la Estatua Ecuestre de Bolívar en Washington, Discurso del Presidente Eisenhower, en la foto se observa a Arturo Uslar Pietri en representación del presidente Rómulo Betancourt)

El trascendental acto fue presidido, aquel 27 de febrero de 1959, por otro reconocido presidente de los EE.UU, el general Dwight D. Eisenhower, quien expresó en su célebre discurso: “El pueblo venezolano ha mantenido firme su fe en la realización definitiva de los ideales democráticos de Bolívar. Por lo tanto, es apropiado que esta ceremonia se celebre inmediatamente después de la toma de posesión del presidente Betancourt, elegido por sus compatriotas en unas elecciones realizadas de forma que ejemplifiquen el verdadero significado de la democracia.
No puedo imaginar un homenaje más apropiado al Gran Libertador y a los principios por los que luchó que esta nueva prueba, como acertadamente la ha descrito el presidente Betancourt, de la aptitud y capacidad del pueblo venezolano para ejercer sus prerrogativas democráticas. La realización del sueño de Bolívar en Venezuela, mediante el esfuerzo decidido de su pueblo, es de suma importancia para impulsar las aspiraciones democráticas de los pueblos americanos en todo el hemisferio”.
El autor de esta colosal estatua ecuestre del Libertador en la capital norteamericana, fue el célebre escultor Félix W. de Weldon, y constituye sin duda uno de los monumentos más resaltantes sobre Bolívar, admirable por su virtud política, su grandeza ciudadana, su visión americana, su extraordinario patriotismo, su amor y dedicación a la libertad del continente, y quien como bien lo señaló en su discurso el presidente Harding, estuvo por encima de cualquier individualismo.
Por lo ejemplar de nuestra historia común, superadas las inconsecuencias, asimiladas las lecciones, advertidos los errores y las faltas, advertida finalmente la existencia de un destino común, la presencia ejemplar de Washington y de Bolívar, de Bolívar y de Washington, similares, paralelos, enemigos de la opresión, vencedores sobre la tiranía, defensores de la libertad de los hombres, y por ello, justificados y engrandecidos ante la historia de América y el mundo, debe significar acciones, compromisos, resultados que enaltezcan la dignidad de las naciones y aseguren el bienestar, la justicia y la paz de todos nuestros pueblos.
(Tomado de El Universal, 25/10/2026, Venezuela)





