Carabobo y Rafael Urdaneta

José Félix Díaz Bermúdez

Vida de heroísmo, vida de grandeza, los verdaderos héroes son aquellos que consagran sus propósitos, sus sacrificios y sus acciones, resueltas, decididas, generosas, constantes, para el bien de la patria.

Bolívar se encontraba en Bogotá el 05 de enero de 1821 con la absoluta determinación de desarrollar y concretar dos grandes campañas: la del Sur de Colombia y la de Venezuela. Había triunfado en Boyacá en 1819 y, ahora, sin tregua tenía que emprender organizada y exitosamente ambas tareas.

Ya en agosto de 1820, informó al general Rafael Urdaneta su plan maestro para ejecutar en los próximos meses sobre Venezuela una vez concluido el Armisticio de Trujillo, y contemplaba movimientos desde el occidente y el oriente que permitieran finalmente alcanzar la independencia del país.

Al ínclito general zuliano -uno de los más virtuosos de quienes le rodeaban-, le expresaba instrucciones iniciales para que él pasara de Bogotá a San Cristóbal con 6.000 hombres; que Páez subiera del Bajo Apure a Guanare y que, por su parte, las tropas de oriente, de no haber llegado a Apure para finales de Octubre, pudiesen: “… obrar por la Provincia de Caracas por la parte de Calabozo”.

Contaba en cualquier caso con la capacidad de Urdaneta hasta el punto que, en esa idea inicial, el propio héroe asumiera el mando del ejército contra los realistas; estaba dispuesto a confiarle la dirección de la guerra en Venezuela y le ordenó que se uniera con Páez.

No obstante lo anterior, los acontecimientos se precipitaron y el 28 de enero de 1821, el entonces Gobernador de Maracaibo se insurreccionó a favor de la República. Este hecho se consolidó y, en consecuencia, felicitó al general Urdaneta por esa acción.

El 1 de marzo, Bolívar en Trujillo y se reunió con las tropas de Urdaneta y, éste último, recibió nuevas instrucciones para dirigirse a Maracaibo.

Pocas semanas después, bajó el Libertador hasta Achaguas y se encontró el 21 de ese mes con Páez, y el día 23, le ordenó al indomable Bermúdez que al rompiera el armisticio se dirigiera hacia con sus tropas a Caracas.

La misión de Urdaneta en el Zulia era reunir una importante división y lo hizo con acierto. Su inmediato objetivo fue avanzar sobre Coro y de allí seguir su indetenible marcha hacia El Tocuyo, Barquisimeto y San Carlos.

No obstante las dificultades por la falta de bagajes y transportes lo cual motivo que los hombres llevaron en hombros las municiones, lograron los patriotas al mando de Urdaneta realizar: “su marcha sin obstáculos, recibiendo muestras de adhesión de los pueblos”, tal y como lo apuntó O´Leary.

Bolívar coordinando todos los movimientos, recibió la noticia de este suceso el 22 de mayo y para su agrado, en los días sucesivos, le informó al general Urdaneta, el 30 de mayo, que el plan se estaba ejecutando y el éxito que alcanzaba el general Bermúdez en Caracas.

El avance y la posesión pacífica de Coro revistió importancia por cuanto que Urdaneta llevaba consigo 2.000 soldados con valiosa artillería, capaces de reforzar los recursos militares que el ejército libertador necesitaba para librar una acción concluyente en el centro de Venezuela.

El general Urdaneta llegó hasta Barquisimeto a buen tiempo, pero aquejado en su salud tuvo que disponer que el coronel Rangel continuase la marcha para encontrarse con Bolívar en San Carlos.

La reunión del ejército se verificó y Urdaneta, tal y como lo reconoció el Libertador, aportó a la a la República el eminente servicio de haber liberado dos provincias a su paso.

 

La división de Urdaneta fue de la más organizadas, mejor disciplinadas, dotada, vestida y conducida como se corresponde a la pericia de un Jefe que tantas glorias le ofrendó a la patria.

Aún cuando por sus dolencias no le fue posible estar físicamente en la batalla de Carabobo, el general Rafael Urdaneta contribuyó positivamente a la victoria, así como lo hizo con extraordinario y decisivo movimiento el general José Francisco Bermúdez desde el oriente con su admirable diversión.

 

Por sus logros admirables, no obstante sus dolencias, Rafael Urdaneta, cumplió a tal punto su deber patriótico que el Libertador y el Congreso de Colombia le confirieron el merecido rango de General en Jefe.

 

Cuando se leen las cartas de Bolívar a Urdaneta se aprecia en ellas la señalada estima y confianza que tenía hacia su persona. La abnegación, la lealtad y el patriotismo de este Jefe eran ejemplares.

Una breve carta del Libertador a Urdaneta, fechada en Trujillo, el 24 de agosto de 1821, evidenció ese afecto: “Yo aún no he dado a Ud. la enhorabuena, ni de su campaña de Coro, ni de su nuevo empleo, ni de su restablecimiento, porque, amigo, yo no escribo a los que amo, sino cuando necesito de ellos…”, y al mismo tiempo le expresaba: “… lo convido a Ud. para que venga a Maracaibo a ayudarme eficazmente y a ganar nueva gloria, si su fortuna es tal que no se lo impida su salud”.

Cuando el propio Urdaneta le solícitó al Libertador participar en la Campaña del Sur, Bolívar lo negó por el hecho de su salud pero, considerándolo capaz de hacer todo el bien a Colombia, requirió su ayuda y su influencia para: “salvar la patria de la anarquía”, solicitud que fue premonitoria.

Finalmente, cuando ya las esperanzas estaban perdidas y Colombia lo repudiaba en su camino final hacia Santa Marta, pensó Bolívar en Urdaneta y en Maracaibo para restablecerse e intentar librar a Venezuela de la división y la anarquía, el caudillismo y el militarismo, pero ya no era posible, y la patria, por culpa de las ambiciones y crímenes de sus nuevos tiranos, debía sufrir los males a los que la destinaron hombres y gobernantes sin honor y patriotismo.

Tal fue la significación del general Rafael Urdaneta en la gloriosa campaña de Carabobo que culminó con la célebre batalla el 24 de junio de 1821, para que Venezuela comenzara a ser libre.

Nos faltan otros Carabobos por librar y cumplir: el Carabobo de la unidad, el Carabobo del progreso, el Carabobo de la democracia, el Carabobo de la paz y del bien.

 

 

 

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Mirna Hernández de C.

    Excelente. Bendiciones

    1. José Félix Díaz Bermúdez

      Muchas gracias Mirna, muy gentil.

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