José Félix Díaz Bermúdez

La vida de don Vicente de Sucre y Urbaneja (quien nació el 23/07/1761 y murió el 02/07/1824), descendiente de una notable familia española establecida en América entre cuyos integrantes muchos de los principales cargos militares y políticos al servicio del Rey; patriarca de una admirable familia cumanesa en sus dos matrimonios; padre del Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre, registra numerosos hechos singulares demostrativos no solamente de su origen distinguido, sino de sus cualidades y virtudes militares, políticas, ciudadanas y patrióticas en la decisiva hora de los pronunciamientos y de la defensa de la Patria y, en particular, de la Provincia de Cumaná, la cual fue fundamental para la independencia de Venezuela.
(Busto de Antonio José de Sucre, Gran Mariscal de Ayacucho)

Tal y como lo expresamos en nuestra biografía: “Sucre, Gran Mariscal de América” (1996): “Don Vicente de Sucre firma en el acta inicial del Ayuntamiento Cumanés en el acto primero de la revolución; José Jesús y José Miguel Alcalá, ocupan cargos en la Junta de la Provincia; José Manuel de Sucre, figura dignamente entre los exaltados. Los primeros soldados de la libertad fueron los Húsares de don Vicente. En el gobierno y congreso provincial en mayo de 1811, de nuevo aparecen los Alcalá y los Sucre. Entre quienes suscriben, aquel 5 de Julio, la definitiva independencia de Venezuela, se registra otra vez un hombre más de tan insigne estirpe…”.
En el año de 1812 la reacción realista se organizó activamente para someter a los rebeldes. Don Joaquín Puelles, gobernador de Margarita, realizó con sus naves el bloqueo de Cumaná durante 20 días exigiendo la rendición de la ciudad y ofreciendo perdón a los ciudadanos. La Fragata Cornelia, un bergantín y dos goletas de guerra les asediaban, tal y como apuntó en su “Historia de la Provincia de Cumaná” el gran historiador Francisco Javier Yanes.
No obstante la promesa de posibles indultos y favores a los cumaneses, en el caso de don Vicente de Sucre cuando se le anunciaron las: “…grandes recompensas que le esperaban si contribuía…” su respuesta no pudo ser más categórica y viril al indicarle al Jefe principal: “…venga a buscar a los que llama criminales, porque ilustramos su ignorancia y protegemos sus justicias…” “…ataque nuestras columnas, derrame la sangre de los que llaman rebeldes… las acciones decidirán en sus resultados cual es la causa justa…”. Templanza y determinación que heredaron sus hijos, en especial, el Gran Mariscal de Ayacucho.
(Bóvedas de La Guaira donde estuvo prisionero don Vicente de Sucre)

No obstante las promesas del gobernador Puelles, se desató la barbarie y la venganza, y una noche conduciendo el realista Cervériz la persecución en Cumaná, fueron apresados tal y como lo cuenta Yanes: “…veintidós de sus más notables hijos y vecinos…”, entre ellos don Vicente de Sucre en aquel fatídico año de 1812, el cual fue llevado entre otros a las Bóvedas de La Guaira hasta que el año de 1813, Simón Bolívar como consecuencia de la llamada: “Campaña Admirable”, entró a Caracas vencedor.
En esa ciudad permaneció don Vicente de Sucre hasta que tuvo que formar parte de la: “Emigración a Oriente” junto a miles de personas en el año de 1814, y en virtud de las difíciles circunstancias en las que se encontraba se asiló en Trinidad.
(Emigración a Oriente, detalle, Obra de Tito Salas)

Por su abnegación y heroísmo, talentos y virtudes, don Vicente de Sucre y Urbaneja fue designado por Bolívar el 25 de octubre de 1817, Gobernador de las Fortalezas de Guayana la Vieja, hasta el año de 1818, sucediendo en ese cargo a su propio hijo el general Antonio José de Sucre quien tuvo que cumplir otro destino al que le invitaba la Patria.
(Fortalezas de Guayana, Venezuela)

Uno de los hechos admirables de don Vicente de Sucre nos lo refirió con detalle don Laureano Villanueva, biógrafo del Gran Mariscal de Ayacucho, al recordarnos que la Junta Gubernativa de la histórica Cumaná le nombró Jefe Militar Superior en el peor de los momentos del año de 1812. Cuando el realista Fernández de La Hoz amenazó con su armada desde Puerto Rico a Cumaná, don Vicente: “… allegó dos mil hombres, los instruyó y armó prontamente como el caso lo requería, y logró con ellos rechazar las tentativas de invasión…”.
De regreso a la ciudad de Cumaná y hasta su muerte en 1824, antes de que su hijo culminara en Ayacucho la independencia de América, orgulloso estaba de sus actos don Vicente, por su nobleza y su templanza, por sus logros extraordinarios, por su notable patriotismo al saber sobre la victoria de Pichincha gracias a la cual nació la libertad ecuatoriana de la mano de su preclaro descendiente.
(Sucre, Monumento en el campo de Ayacucho, Pampa de Quinua, Perú)

El dolor ante la muerte de su padre don Vicente, al que no pudo ver otra vez luego del año de 1817, lo testimonió de mil maneras el Gran Mariscal de Ayacucho, ante su propia familia y allegados, y en un acto de singular desprendimiento les cedió a sus hermanos la totalidad de su herencia paterna: ¡Sucre…!, el que supo en todo acto ser admirable y magnánimo, justo y ejemplar, único y singular en la historia de los pueblos libres.
Se están cumpliendo 265 años del nacimiento de don Vicente de Sucre y Urbaneja, ejemplo de constancia y patriotismo a favor de la independencia de Venezuela.
(Tomado del diario El Universal, 26/07/2026)





Esta entrada tiene 3 comentarios
De nuevo cumpliendo con tu devocion al Mariscal. Y engrandeciendo su leyenda
Infinitas gracias querido Luis Felipe y recordamos aquello de tu padre: «El Gran Mariscal de las palomas / y el agudo Simón de las espadas…».
Muy interesante el contenido históricos que nos comparte el amigo José Félix…
Gracias estimado amigO.
OalgoasI