China, Guerra y Nuevo Orden Mundial

José Félix Díaz Bermúdez

 

 

José Félix Díaz Bermúdez

En días anteriores como parte de la celebración del aniversario del fin de la II Guerra Mundial (08 de mayo de 1945), de la liberación de París (19 al 25 de agosto de 1944) y la derrota de Japón en la misma (02 de septiembre de 1945), se han reunido para conmemorar tan simbólicas efemérides los representantes y los ciudadanos de varios países de América, de Europa y de Asía y, en particular, estos últimos convocados por China, en el marco de un gran despliegue militar realizado en Pekín, encabezado por su presidente Xi Jinping.

(Ejército chino, integrantes femeninas)

Han transcurrido 80 años de este último trascendental suceso de la historia contemporánea que se proyecta sobre el futuro señalando las lecciones del pasado y los peligros del presente, demandando, tal y como lo hizo entonces, la unidad de los países libres, defensores de la democracia contra lo que representó el Nazismo como concepción y actuación fanática y extrema; como ejercicio dictatorial del poder; como sistema perpetrador de horrendos crímenes contra la humanidad; como régimen responsable de la vulneración de la soberanía y la independencia de las naciones, males estos, entre otros, que se evidenciaron en esa oscura época del mundo.

Lo lamentable es que, desde entonces, bajo otras concepciones, personajes, estilos y sistemas, han continuado los hechos infamantes, la hegemonía arbitraria, violenta, injusta de algunos países y regímenes políticos, económicos, culturales opuestos a la libertad del hombre y de las naciones, desconocedores de elementales derechos del hombre, irrenunciables sí queremos verdaderamente avanzar en el mundo contemporáneo y en el mundo del futuro.

La importancia de China como potencia económica es indudable y es creciente. Ha emergido y se ha consolidado a nivel interno y planetario por sus grandes logros comerciales, productivos, tecnológicos, financieros y su influencia política internacional.

(Soldados de EEUU y China, II Guerra Mundial)

Es un país de ideología comunista pero capitalista en términos comerciales, industriales, financieros y económicos. Lo criticable, bajo nuestra perspectiva avalados por numerosos pronunciamientos de organismos internacionales, es la ausencia en su conducción de principios democráticos; la existencia de un partido único, sin admisión de la disidencia; el desarrollo de un sistema productivo ajeno a formas de trabajo decente; la realización de una explotación generadora de daños ambientales; la presencia de estilos de liderazgo político autoritario y totalitario.

(China, foto de la liberación de Hong Kong, II Guerra Mundial)

China es un sorprendente modelo de crecimiento y producción económica, pero, hasta el presente, no es en materia de democracia y libertades civiles y políticas.

Los frecuentes cuestionamientos por parte de las Naciones Unidas contra China se refieren a materias de transparencia; respeto a la sociedad civil; la imposibilidad de ejecutar inspecciones internacionales; la inobservancia de compromisos esenciales en materia de derechos humanos, exigiéndose en consecuencia la necesidad de implementar urgentes reformas.

(Soldado chino y norteamericano)

 

No obstante lo anterior, en ocasión al 80 aniversario de la derrota de Japón en la II Guerra Mundial, China intenta reescribir junto a sus aliados una nueva historia sobre ese acontecimiento exaltando su papel pero omitiendo el de los Estados Unidos y Occidente, y al mismo tiempo, insiste en liderar un Nuevo Orden Mundial bajo su dirección, constituyendo un bloque en contra de Occidente, bajo la figura de la llamada Organización de Shanghái que aspira contrarrestar a la OTAN y a otras agrupaciones, comunidades y bloques de esta parte del mundo.

(China, territorio controlado por Japón)

La historia verídica, sustentada por incuestionables testimonios y pruebas de lo que ocurrió en la II Guerra Mundial en el Pacífico, es en resumen la siguiente:

Contra las acciones y políticas de las llamadas potencias del eje: Alemania, Japón e Italia, concertadas entre sí durante el conflicto, los Estados Unidos impusieron sanciones económicas a Japón en virtud de la agresión contra los territorios de China y de Manchuria. Habían logrado los nipones conquistar espacios importantes en el continente y dominaron así: Pekín, Shanghái, Hanoi en Indo-China.

El sorpresivo y terrible ataque japonés sobre la base norteamericana en Pearl Harbor (Hawai) cambió dramáticamente el curso de la guerra involucrando de manera definitiva a los Estados Unidos en el conflicto.

(Discurso de Mao Zedong)

El avance japonés en numerosas islas del pacífico había sido significativo y alcanzó a Filipinas, a las Indias Orientales Neerlandesas, a Hong Kong, a Singapur y a Birmania. Además de los americanos, las fuerzas de Reino Unido, Australia y Nueva Zelandia, participaron en la guerra contra Japón. La resistencia de China a lo largo de la guerra durante 14 años, fue un acto de sacrificio y de valor en la lucha.

A mediados de 1942, las victorias navales norteamericanas en el Pacífico fueron decisivas. El enfrentamiento contra los japoneses en las Islas Salomón y en Guadalcanal (1943) representa uno de los episodios más significativos de la guerra en esas latitudes.

A finales de 1944, los americanos alcanzaron liberar Filipinas. La guerra continuó intensamente en Iwo Jima y Okinawa; en Midway, los americanos alcanzaron una aplastante victoria sobre la armada japonesa.

(China en 1936)

Se estima que durante el conflicto de la II Guerra Mundial los norteamericanos perdieron más de 400 mil hombres; 8.7 millones de soldados la Unión Soviética; el Reino Unido 384 mil hombres, y por su parte China, un total de 35 millones de personas, según sus propias fuentes.

El lanzamiento sobre Japón de las bombas atómicas por parte de los EE.UU, determinó la capitulación de ese país el 14 de agosto de 1945. Murieron por ese acto unos 120 mil civiles.

Sin duda alguna, la acción de los Estados Unidos y sus aliados fue el factor determinante en la derrota del Nazismo durante la II Guerra Mundial en Europa, en África y en Asia.

China, celebración de la victoria aliada en la II Guerra Mundial)

China, no obstante el inmenso sacrificio que le correspondió en vidas humanas durante la resistencia interna, no fue un factor trascendental para la derrota del Japón en la II Guerra Mundial, aun cuando luchó prolongadamente contra ella en defensa de la liberación de su territorio.

En el actual siglo XXI, China se perfila como la mayor economía mundial, su influencia y presencia en la época contemporánea es de primer orden, y está impulsando de manera constante la conformación del Nuevo Orden Mundial, multipolar en buena parte, pero que aún no supera, ni podrá en definitiva hacer desaparecer, la importancia militar, social, cultural y política del mundo Occidental liderado por los Estados Unidos de Norteamérica que sostiene de manera afirmativa los valores de la democracia.

(China, refugiados durante la II Guerra Mundial)

La convivencia, el diálogo, el entendimiento determinará los equilibrios entre todos los bloques, según sus características propias y áreas de influencia particular, en un mundo que ahora, al mirar el pasado reciente, debe aprender las lecciones que se derivan de la II Guerra Mundial.

jfd599@gmail.com

 

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