José Félix Díaz Bermúdez
Sí algo representa y caracteriza la extraordinaria vida de Brigitte Bardot, símbolo indudable de la cultura contemporánea francesa, mucho más allá del mito, mucho más allá de su sensualidad, mucho más allá de haber sido considerada en su tiempo, tal y como lo expresó inclusive otra leyenda de la actuación, Claudia Cardinale, al referirse a ella como: la “mujer más bella del mundo”, fue su personalidad decidida; fue la búsqueda y manifestación de su criterio propio; fue su empeño por la libertad personal; fue su posición en defensa de los animales; fue su actitud cuestionadora de la sociedad; fue la defensa del rol de una mujer capaz de ser, decidir y actuar sin estar subyugada por los hombres.

La existencia de una formación rígida y conservadora en sus primeros años, la posibilidad de haber encontrado a través del ballet una forma de expresión artística y personal, que inclusive le llevó a estudiar en el Conservatorio de París, empezó a determinar el desarrollo de una personalidad independiente que se fue manifestando de múltiples maneras.
Indudablemente, su versatilidad artística expresada tanto en la actuación como en el canto, a través de géneros diversos tanto en el drama como en la comedia, significó un caso resaltante y que evidenciaba una figura que trascendía con creces la realidad de haber sido un símbolo de sensualidad y atracción, pero con mayores contenidos y proyecciones que otros casos de su época.
Brigitte Bardó se atrevió a evidenciar en su vida personal y profesional la ruptura con diversos prejuicios, exigencias, obligaciones, arquetipos que generaron y generan aún marcada polémica.

En muchas de sus entrevistas tanto a la prensa francesa, europea y norteamericana, entre otras, mostró su carácter y su propia opinión sobre temas de interés. Un ejemplo de ello, fue ante el reconocido entrevistador Ed Sullivan, el más acreditado presentador de televisión estadounidense entonces y cuyo Show fue uno de los más importantes a nivel nacional e internacional. En el mismo, Brigitte tuvo la templanza señalarle en inglés que sus preguntas y postura ante ella fue compleja pero, sin embargo, ante la cual no deslució ante el público.
Brigitte Bardot fue un símbolo de independencia personal que no cedió ante los intereses familiares y profesionales. Su decisión de alejarse de la vida pública y artística sorprendió a la industria cinematográfica, y a la sociedad en general. Cansada del estereotipo en que le sujetaron los intereses mediáticos, decidió retirarse en el más alto momento de su carrera profesional. Desde entonces, se dedicó con méritos a la causa de la protección de los animales.

Esa distinción, diferenciación y evolución se aprecia en muchas de sus películas en las que con asombrosa versatilidad pasó del drama a la comedia, con encanto, con gracia, sin perder su magnética atracción. Brigitte Bardot llegó a ser uno de los Sex Symbol más importantes del siglo XX, pero ella misma demostró que era mucho más.
Su trayectoria artística que desarrolló con gran éxito en Europa y en los Estados Unidos, sin embargo, realizó producciones importantes en América Latina como fue el caso de la película “Viva María” (1965), que de desarrolló en México, y que supuso para ella una experiencia diferente. Verla en un set de grabación diferente a los acostumbrados en Europa, en un medio más libre, caminando en las calles o entrando en un pequeño tráiler que le fuera asignado, representó una experiencia más acorde con la necesidad creciente que tuvo de ser ella misma.

Los meses que estuvo en México, y también en Brasil, especialmente su impacto en el surgimiento turístico de Búzios; su estadía en Colombia; la grabación de canciones en español, algunas de carácter folclórico, la vincularon con nuestra cultura. Se dice que llegó a grabar un disco denominado: “Venezuela”.
Por último, uno de los aspectos más polémicos para algunos, ha sido el hecho de que Brigitte Bardot apoyó políticamente al partido francés de Le Pen, y su postura ideológica de extrema derecha.
En tal sentido, en términos estrictamente políticos, en modo alguno es criticable dentro de una concepción democrática su decisión, y, además, cuestionó frecuentemente el deterioro de la sociedad francesa y europea actualmente amenazada por influencias internas y externas que atacan, en definitiva, la preponderancia en ellas de la cultura occidental y sus valores.
Por último, en las últimas décadas, resaltó su vinculación con la defensa de los animales constituyendo uno de sus grandes aportes y el eje principal de la fundación que lleva su nombre.

BB, como se le ha llamado, representa para la cultura francesa y mundial, uno de los iconos más resaltantes del siglo XX.
En mi texto “Au Revoir, Brigitte” puede encontrarse la semblanza de su obra y trayectoria.
(Tomado del diario El Universal, 04/01/2026)
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