José Félix Díaz Bermúdez
(Virgen del Valle, Escultura segoviana, propiedad del autor)

En pleno siglo XV y XVI, en esa época maravillosa en la cual se fundieron los estilos y tendencias entre el gótico y el renacimiento que hizo florecer el arte en todas sus manifestaciones, surgieron obras extraordinarias y en particular en Sevilla, plena de viajeros, de historias, de humanismo, de cultura, de eventos y noticias, de arquitectura nueva, de obras religiosas admirables que compiten con las mejores de Europa y de Roma, que es mucho decir, hasta el punto que el mismo Cervantes lo celebró en sonetos hermosos:
(Miguel de Cervantes)

“¡Por Jesucristo vivo, cada pieza
vale más de un millón, y que es mancilla
que esto no dure un siglo!, ¡oh gran Sevilla,
Roma triunfante en ánimo y nobleza!”.
¡Sevilla! que fue en esos siglos de la colonia de tantas maneras el centro administrativo de las Indias, y ahora, y por siempre, la custodia de su historia.
(Retablo Mayor Catedral de Sevilla, España, con obras de Jorge Fernández)

De las manos y la sensibilidad de sus artistas se ha forjado la fe, la fe cristiana, la fe católica, un faro de luz ante los siglos, testimonios admirables de la imagen de Cristo y de María Santísima.
(Virgen del Pino, Canarias, obra de Jorge Fernández)

Jorge Fernández, llamado “el alemán”, desarrolló su apreciada obra como escultor durante la primera mitad del siglo XVI en España. El arte formaba parte de la vida de su familia: su hermano Alejo, llegó a ser un conocido pintor. En otras ciudades de España, en Toledo, por ejemplo, se conocieron sus trabajos. El retablo mayor de su catedral contiene piezas suyas. La propia Sevilla le encargó diversos trabajos, entre ellos en el retablo principal de su templo mayor.
La histórica Granada, también conserva alguna de sus esculturas como las de San Pedro y San Pablo que reposan en la Capilla Real. Igualmente, estuvo el maestro en Córdoba donde realizó destacados encargos. Se casó con Constanza de Heredia, y unos de sus hijos, Pedro de Heredia, siguió su oficio con lucimiento y exportó obras a la Indias.
(Virgen del Valle, antigua imagen)

De la autoría de Fernández existen en España varias vírgenes con el niño en brazos, como aquella de los Reyes (Osuna), de gesto y expresión más madura que la de la propia Virgen del Valle, de hermoso rostro juvenil.
(La Virgen de la Bella, Lepe, Jorge Fernández)

El escultor, registra gracias a la nueva investigación en materia de arte, una serie de obras marianas a lo largo de España de especial significado, como bien lo apunta Francisco Flores Matute:”… la Virgen de la Bella de Lepe (Huelva);Santa María la Mayor de Pilas (Sevilla), la Virgen de la Antigua de Santa Olalla del Cala (Huelva); la Virgen Porterita del convento de la Encarnación de Sevilla; la Virgen del Pino, patrona de Gran Canaria, la Virgen de Betancuria de Fuerteventura o la Virgen de los Reyes en la colegiata de Osuna”.
Sevilla y sus artistas no solamente hermoseaban sus iglesias y otras más de la península sino también las de las Indias, y varias de ellas en Venezuela, la Capitanía General que no obstante no haber sido un Virreinato, en cuestiones de fe, no escaseaba su empeño y exigía presencia y reconocimiento.
(Virgen del Valle, antigua imagen 2)

Cubagua fue un asentamiento clave para la conquista de todo el territorio. Su riqueza y su esplendor fue breve, y en ella se estableció la población de Nueva Cádiz. Entre sus dos Iglesias destacó un oratorio en honor a la Virgen, y allí de manera singular, cargada de simbolismo y de destino, la que inicialmente entonces era la Purísima (la Inmaculada Concepción), allí venerada a escasa distancia de la ciudad, rodeada de mar, lejos aún de tierra firme, y que posteriormente fue llamada como Virgen del Valle, la patrona oriental, venerada en todas partes con amor entrañable durante 5 siglos. Nueva Cádiz desapareció, pero la imagen de la Virgen María permanece, y de su primera localización pasó a Margarita, que siempre le tributa su afecto singular. La devoción por la Purísima Concepción tuvo siempre en España arraigo excepcional.
Pero si bien es difícil establecer cuál de las imágenes de las vírgenes realizadas por Fernández es la más notable, si una inspira a lo largo de los siglos la devoción a María, la madre de Dios, es la Virgen del Valle. Ella ha trascendido todos los tiempos; ella nos acoge con su infinito amor; ella forma parte de nuestra vida cotidiana; ella es esencial en el espíritu y la fe del pueblo oriental y de la patria toda.
(Virgen del Valle coronación 1911)

La patria, Venezuela que desea un destino mejor, tiene en su Virgen del Valle un asidero maravilloso; una ayuda poderosa; una gracia divina. Ella escucha la plegaria de los pescadores, y de las madres, de los trabajadores, de los hijos, de los pobres, de los enfermos, de todo aquel que cree en Jesús y la busca como intermediaria excepcional para llevar ante él sus angustias.
María, nuestra Virgen del Valle, tiene encomendado el renacer de Venezuela, el surgimiento de una nación virtuosa, de una nación fortalecida, de una nación libre, de una nación con derechos, de una nación de bien.
Nuestras oraciones se unifican y se dirigen a su altar. Ella las escucha amorosa; ella sabe de nuestras penas y dolores; de nuestras necesidades apremiantes; de nuestras legítimas aspiraciones.
Sabe que muchos de nosotros están fuera, lejos del hogar entrañable. Ella es testigo de nuestros sacrificios, de nuestros sufrimientos y lo que merecemos. Ella sabe todo lo que hemos padecido pero, al mismo tiempo, conoce nuestro destino, lo que nos permitirá vivir con dignidad, en armonía, con libertad y justicia que es la verdadera paz: la promesa salvadora, renovadora y reivindicadora de Cristo que invita al ser humano conquistarla.
(Virgen del Valle, España)

Sirva esta nueva celebración en homenaje a María Santísima, la antigua Purísima, la actual Virgen del Valle, para que Venezuela sea nuevamente la patria que todos merecemos y la que debemos preservar con amor y con fe, más allá de la perfidia y la ambición, la patria bendecida en cada oración que pronunciamos, en cada obra que realizamos, en cada pueblo, en cada sueño que tengamos, en cada avance que logremos.
(Virgen de la Inmaculada Concepción, España)

¡Qué María nos asista en esta hora singular y nos acompañe en nuestro difícil transito con su fortaleza extraordinaria, presente en nuestra tierra para permanecer siempre!.
Se cumplen 500 años de la llevada de la Virgen del Valle a Cubagua en 1525, hecho digno de la mayor celebración y regocijo espiritual.

(Elba Mercedes Vizcaino. Cantaura. Anzoátegui)





