José Félix Díaz Bermúdez
Entre los distinguidos monarcas, y que lo fueron de las Indias, durante el máximo esplendor del imperio español, resalta por sus extraordinarios logros, por su visión y resultados de gobierno a lo largo de fecundos 30 años, el Rey don Carlos III (1716-1788).
Su estatua ecuestre cargada de simbolismo hispánico y universal, que comprende de manera significativa en el caso de Venezuela, se erige en la Puerta del Sol en Madrid, a un costado al edificio principal de la Presidencia del Ayuntamiento, evidenciando allí en distintas inscripciones inscritas en su pedestal, parte de su grandeza histórica que lo califica, tal y como se expresa en el monumento, como un Rey Ilustrado.
En apretada síntesis en la admirable estatua se expresan sus varios títulos nobiliarios además de los de España, el de Parma, Plasencia,Toscana y Rey de Nápoles; varios de sus hechos trascendentes, pero sobre todo políticos, vinculado como estuvo su acción con: “notables políticos, reformistas y pensadores” de su tiempo que contribuyeron a visualizar los cambios que eran necesarios realizar en sus extensísimos dominios.
Estableció numerosas sociedades culturales y económicas con el fin de reformar la sociedad y fomentar su crecimiento industrial y económico; transformó la hacienda y el sistema aduanero a fin de unificar su eficacia; en lo urbano y rural, fue constructor de caminos, de puentes, canales y edificios que dieron vida y comunicación a ciudades y pueblos, embelleciéndolas y acrecentándolas, así como también realizando obras para el alumbrado público.
En lo político, apoyó conforme a los intereses de España contra los Ingleses, la independencia de las colonias norteamericanas, y dictó numerosas y juiciosas medidas favorables a la organización de las Indias. Fue un promotor de la higiene de las ciudades. Con sentido de modernidad y de apertura favoreció la jurisdicción de los tribunales y el poder civil frente a las Instituciones. Fue creador del Banco de San Carlos, el primero del Reino.
Suprimió rentas de las haciendas provinciales y estimuló la libertad de comercio con América; auspició la riqueza de los distintos Virreinatos; realizó reformas administrativas de importancia y fue un adelantado promotor de la Reforma Agraria, de las actividades de los puertos, así como en la construcción de hospitales, alcantarillados y cementerios.
El despertar, el fomento y la unificación de las ciudades venezolanas, y en especial Caracas como centro del futuro país, encontró en el Rey Carlos III un auspicioso y decidido gobernante. Sus reformas en nuestro país fueron significativas: la Real Hacienda y la Intendencia del Ejército surgió bajo su mandato en 1776, dando este paso progresista y benéfico tal y como lo hizo previamente en Castilla y en Cuba, entre otros. Su sentido fue modernizador y atendió a la evolución que cada uno de los territorios requería en América.
Al crearse la Intendencia, el 08 de diciembre de 1776, se delimitó su territorio con alcance ya integrador y lo comprendieron las provincias de Venezuela, Guayana, Margarita, Cumaná, Maracaibo y Trinidad.
Conocedor de las dificultades administrativas que suponía la distancia entre nuestros territorios y los Virreinatos de Nueva Granada y de Santo Domingo, y de la propias necesidades locales para atender las urgencias de nuestro país, dictó en gran Carlos III la Real Cédula del 08 de septiembre de 1777, cuya inmensa virtud significó la unificación: “…en la Capitanía de Venezuela el comando de las Capitanías de Cumaná, Maracaibo, Guayana, Margarita y Trinidad las cuales -aunque no se dice en la Cédula- pasan a ser Comandancias, el rango militar inmediatamente subalterno”, tal y como lo señaló Guillermo Morón en su importante libro sobre: “El Proceso de Integración de Venezuela” (1977).
El próximo año cumpliremos 250 años de este acontecimiento histórico relevante. Debe encontrar un país unificado, con valores compartidos de progreso nacional, en plenas libertades, con instituciones eficientes, tal y como fue el propósito en tantos momentos de la historia antes y después de la Independencia, en esta hechura difícil y constante, compleja y necesaria, superior, de lo que implica y representa Venezuela como Nación, por su historia, por su gente y su destino.
(Tomado de El Universal, 06/09/2026)
Foto principal JFDB, Madrid.





